domingo, 18 de marzo de 2012

Una bonita representación de mi vida.

Necesitas despejarte, caminar un rato. Decides ir por un sendero distinto al habitual, que siempre había estado ahí pero tu no te percatabas de su existencia. Te adentras en su maleza, las ramas según abanzas cierran tu paso, te arañan tu faz. Pero debido a que no puedes dar marcha atrás, sigues adelante, observas como la luz cada vez es más tenue, pues aun sin darte cuenta, los minutos pasaban. El sol empieza a ser ausente, las fieras de la noche salen a tu caminar, huelen tu miedo, necesitan tu carne, de ti se aprovechan. Como bestias que son, te hacen sufrir, tu muerte es lenta y afligida, los feroces animales te miran mientras forcejeas, es sus ojos se advierte la luna más grande lo habitual. Y de repente un intenso brillo te cega, piensas que el sufrimiento ha acabado, que tu vida continua, vienen a salvarte, pero no es así. Después de todas esas bonitas ilusiones de salir adelante, de volver a ser feliz, el gran destello deja de estar ahí, no resplandece. Vuelve la oscuridad, peor que nunca, tus ojos inyectados en sangre se cierran, tu pecho deja su vaivén, su corazón apresura sus ganas de latir en un necio intento pero no es suficiente, ya es tarde. Esas fieras han acabado con tu existencia, con tus ilusiones, con tus ganas de vivir.
Sí, esta es una bonita representación de mi vida.

2 comentarios:

  1. ufff un escrito duro pero con una narrativa estupenda.
    Entiendo que cuando uno esta en esos días de oscuridad todo lo ve negro, pero te aseguro que hay luz al final de túnel, pero no las ves hasta que lo has atravesado

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