lunes, 2 de abril de 2012

Espero, desespero.

Ultimamente e inesperadamente me invade una fogosidad incesante, un fuego interno que arde y ansía el roce de tu piel, de tus carnosos rosados labios. Deseo con increible intensidad tu calor penetrante. Incredula me hallo ante tal sensación. Acostumbrada no me ostento ante tal satisfación.