domingo, 18 de marzo de 2012

Días que no terminan, horas que no concluyen, segundos eternos, lágriman ínfimas. Añoro cada instante del pasado donde la felicidad era parte de mi persona, donde las sonrisas abundaban. Lugares coloridos chocaban en mi mente, ahora, paramos siniestros golpean mi conciencia. Desespero en cada intento de ser yo, de que no incumba en mi vida pensamiento ajeno alguno. El problema es la importancia emergente que abstengo hacia ciertas circunstancias, hacia ciertos lugares y personas. Anhelo con dificultad infinita la manera de ver el mundo en el pasado. Añoro mis numerosos instantes de felicidad extrema. No puedo, exploto.

Una bonita representación de mi vida.

Necesitas despejarte, caminar un rato. Decides ir por un sendero distinto al habitual, que siempre había estado ahí pero tu no te percatabas de su existencia. Te adentras en su maleza, las ramas según abanzas cierran tu paso, te arañan tu faz. Pero debido a que no puedes dar marcha atrás, sigues adelante, observas como la luz cada vez es más tenue, pues aun sin darte cuenta, los minutos pasaban. El sol empieza a ser ausente, las fieras de la noche salen a tu caminar, huelen tu miedo, necesitan tu carne, de ti se aprovechan. Como bestias que son, te hacen sufrir, tu muerte es lenta y afligida, los feroces animales te miran mientras forcejeas, es sus ojos se advierte la luna más grande lo habitual. Y de repente un intenso brillo te cega, piensas que el sufrimiento ha acabado, que tu vida continua, vienen a salvarte, pero no es así. Después de todas esas bonitas ilusiones de salir adelante, de volver a ser feliz, el gran destello deja de estar ahí, no resplandece. Vuelve la oscuridad, peor que nunca, tus ojos inyectados en sangre se cierran, tu pecho deja su vaivén, su corazón apresura sus ganas de latir en un necio intento pero no es suficiente, ya es tarde. Esas fieras han acabado con tu existencia, con tus ilusiones, con tus ganas de vivir.
Sí, esta es una bonita representación de mi vida.

viernes, 16 de marzo de 2012

Adiós mundo.

Lástima, eso advierto en mi respirar, en cada lágrima que derramo. Puedo observar como me extingo poco a poco, como mi vida se escabuye de entre mis dedos. Mi umbral de dolor es escaso, fácil de superar, por desgracia es sobrepasado constantemente.
Me estoy consumiendo, me atasco en cada vaivén que está triste existencia me ofrece. Hoy me percato de que podría desaparecer y que todas esas personas que me importan no se darían cuenta, no notarían que mi presencia no está ante ellos.
 Pero el daño ya está hecho, es irreparable, me siento desnuda ante la multitud. He procurado ser la mierda que los demás querían.
Pero no puedo más estoy alejandome de lo oscuro, preveo una época dorada, sentirme plena y libre. Voy a por ello.