martes, 2 de abril de 2013

Piérdeme.

Tu sonrisa, que todo lo puede, forcejea en encontrarse con la mía.
Tu siniestros ojos no hacen más que aclamar mi inocencia, me das miedo.
Me produces vértigo y eso que eres la altura más bonita de la que podría caer.
Y es que te echo de menos apenas segundos después de tenerte. 
 ¿Y qué? Me dirás.
Pues no acostumbro a besar labios distintos a los suyos, ni a abrir los ojos y encontrarme algo tan poco zarco.
 Pero llegas y le das la vuelta. Mandas todo a la mierda y te conviertes en el centro. 
En mi centro. 
Deja de volverme loca y devuélveme a mi realidad.
Aunque esta realidad que has creado, donde solo estamos tú y yo, no está nada mal.
Aplacas recuerdos para crear otros nuevos, donde espero que estés tú inmersa. 
Me has salvado sin pedirte que lo hicieras, has creado vida. 
Y ahora solo quiero perderme, a ser posible, por tu cuerpo.
Piérdeme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario